La vulnerabilidad como apertura a la vida

La vulnerabilidad como apertura a la vida

La vulnerabilidad como apertura a la vida

Introducción: la vulnerabilidad como apertura a la vida

En el artículo anterior vimos la vulnerabilidad como fortaleza, la capacidad de integrar la herida y dejar de vivir a la defensiva.
Ahora damos un paso más: mirar la vulnerabilidad como apertura a la vida.
Aceptar la vulnerabilidad no solo nos libera del miedo a sufrir, sino que nos abre a la experiencia completa de existir.
Allí donde dejamos de resistir, comienza la calma.

Vivir es aceptar la impermanencia

La vida cambia a cada instante, y sin embargo nos pasamos gran parte de ella tratando de mantenerla fija.
Luchamos por controlar lo que sentimos, lo que los demás piensan, lo que creemos que debería pasar.
Esa lucha constante contra el movimiento natural de la vida es, en el fondo, un rechazo a nuestra propia vulnerabilidad.
Cuando entendemos que todo cambia —y que eso no es una amenaza, sino la esencia de estar vivos— aparece una forma diferente de fuerza: la flexibilidad interior.

La resistencia como fuente de sufrimiento

Lo que más nos duele casi nunca es el hecho en sí, sino nuestra resistencia a él.
Nos cuesta aceptar lo inevitable: la pérdida, el error, el paso del tiempo, la incertidumbre.
Resistir es una forma de decir: “esto no debería estar pasando”.
Pero la realidad no negocia.
La vulnerabilidad como apertura consiste en dejar de discutir con la vida y comenzar a participar de ella tal como es.
Cuando dejamos de pelear con lo real, el dolor se transforma en comprensión y el miedo en serenidad.

La vulnerabilidad y la rendición consciente

Rendirse no es lo mismo que rendirse “ante”.
Es un acto de confianza: dejar de forzar y permitir que la vida actúe también a través de nosotros.
No se trata de pasividad, sino de apertura lúcida.
La vulnerabilidad entendida así no nos hace indefensos, sino permeables.
Y esa permeabilidad es una forma de sabiduría: permite que las experiencias entren, pasen y dejen su enseñanza sin que tengamos que aferrarnos a ellas.

Dejarse tocar sin romperse

La verdadera fortaleza no está en la coraza, sino en la capacidad de dejarnos tocar sin rompernos.
Una persona cerrada parece fuerte, pero vive en alerta; una persona abierta puede sentir el dolor, pero también la belleza.
La vulnerabilidad es la puerta que da acceso a toda la gama de lo humano: el amor, la ternura, la pérdida, la gratitud.
No podemos elegir sentir solo lo agradable; al abrirnos a la vida, lo recibimos todo, y eso nos hace completos.

La calma que sigue a la aceptación

Cuando dejamos de resistir y nos abrimos al cambio, aparece una calma distinta de la que da el control.
Es una calma viva, que respira dentro del movimiento.
No elimina la incertidumbre, pero la hace habitable.
Esa serenidad no es fruto de tenerlo todo resuelto, sino de estar dispuestos a sentir sin huir.
Y eso, en última instancia, es lo que significa vivir desde la vulnerabilidad.

Vulnerabilidad como apertura: práctica cotidiana

  • Observar sin resistir: antes de juzgar o controlar, respirar y permitir que la experiencia se exprese.
  • Nombrar lo que se siente: reconocer sin dramatismo lo que duele o incomoda. Lo que se nombra, se ordena.
  • Confiar en el proceso: aceptar que la vida tiene su ritmo y que no todo depende de nuestra voluntad.
  • Elegir la presencia: estar aquí, sin buscar refugio en el pasado ni garantía en el futuro.

Conclusión: vivir abiertos

La vulnerabilidad como apertura a la vida no es una teoría ni un ideal: es una práctica.
Es la disposición diaria a sentir, aceptar y aprender de lo que llega, sin forzarlo ni rechazarlo.
La vida no necesita ser controlada; necesita ser vivida.
Y en esa entrega lúcida, donde la rigidez se disuelve y la sensibilidad se vuelve claridad, descubrimos la calma que no depende de las circunstancias.

Si te interesa seguir explorando este tema, puedes leer el artículo anterior Vulnerabilidad como fortaleza, o continuar con el siguiente de la serie: El coraje de ser vulnerable en los vínculos.

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Categorías: Artículos

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